Estos primeros días de primavera que, además coinciden con la Semana Santa y la de Pascua, para muchos significan una especie de mini vacaciones. Días en los que, con la llegada del buen tiempo y el cambio de hora, apetece realizar todo tipo de actividades al aire libre, practicar deportes, hacer turismo y conocer mejor la propia comunidad autónoma, visitar museos y sitios de interés cultural y artístico, disfrutar de la gastronomía propia de estas fechas y, por supuesto, de la hora del aperitivo.

Porque pocas costumbres son tan aceptadas y puestas en práctica por la mayoría de los españoles como la de quedar para tomar el aperitivo antes del almuerzo. Y es que el hecho de tomar unas bebidas con sus correspondientes tapas, pinchos o raciones mientras charlamos con nuestros amigos y/o familiares es algo que compartimos con el resto de compatriotas de las distintas zonas de España. Cada uno, eso sí, con las especificaciones propias de su zona.

Como se sabe, el aperitivo es una bebida o una pequeña cantidad de alimento que se toma antes de una comida principal para estimular el apetito. Este se toma antes de almorzar al mediodía o antes de cenar, aunque suele ser más común el primero. En algunos países se realiza en fechas señaladas o en días festivos y no es común que se haga a diario, mientras que en países como España, Portugal y Francia se hace en cualquier día de la semana. De hecho, los principales países productores de vinos de aperitivo son España (Marco de Jerez y Cava), Portugal (Madeira y Oporto), Italia (Vermut) y Francia (Champagne).

Es más, en muchos pueblos y ciudades de nuestro país, la hora del aperitivo es sagrada y todo un acontecimiento social que permite pasar un rato distendido y disfrutar de una buena degustación de diferentes platos en pequeñas raciones.

Algunas de las tapas, raciones o pinchos que se toman habitualmente en España a la hora del aperitivo son: las patatas bravas, los calamares a la romana o rabas, la ensaladilla rusa, los pinchos o más bien la cocina en miniatura representativa de los bares del País Vasco, la tortilla de patatas, los embutidos y las chacinas, los boquerones en vinagre, las croquetas, los quesos, los frutos secos, el pulpo en diferentes versiones, todo tipo de marisco y el pescaíto frito, así como algunas tapas que se elaboran a base de arroces, carnes y casquería. Todos estos aperitivos tienen como finalidad abrir el apetito, por eso se sirven en pequeñas cantidades.

Además, y fundamental, el aperitivo en España se asocia a tomar una bebida tipo vino, cava, vermut, cerveza o refresco para acompañar alguna de estas tapas.


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Y metidos ya en harina se puede decir que los vinos de aperitivo están destinados a estimular el apetito. Pero la bebida debe ser muy seca, baja en azúcar y también en alcohol, por aquello de no llegar mareados al almuerzo o a la cena.

En España existen varios tipos de vinos que son perfectos para disfrutarlos a la hora del aperitivo como los tranquilos, tanto blancos como rosados, los espumosos, los cavas, los generosos como finos, manzanillas, amontillados y olorosos, y los dulces naturales o semidulces.

En cuanto a la temperatura del servicio, para los vinos ligeros de aperitivo (cavas brut, finos, manzanillas...), es recomendable que esté en torno a unos 7 o 10 grados. Por lo que se refiere a los generosos (amontillados y olorosos), mejor algo menos frescos, en torno a los 12 o 14 grados.

Desde Nariz y Boca Vinos Inesperados os queremos hacer algunas sugerencias para disfrutar aún más de ese momento tan especial y esperado del día. Da igual que sea en la calle o en casa, tú solo, con tu pareja, con tu familia o con amigos… la cuestión es pasarlo bien, saborear algún vino singular, sorprendente e inesperado, solo o acompañado de algún más que apetecible aperitivo.

Nuestra ruta hace un recorrido variado por distintas provincias españolas, cada una de ellas con su propia idiosincrasia, incluido el aperitivo y sus acompañantes.

Para empezar, bien podría ser el 1822 Amontillado de Bodegas Argüeso, que con más de 20 años ve la luz tras una primera crianza biológica muy larga, propia de las mejores manzanillas de Sanlúcar de Barrameda, que, tras perder su velo de flor, culmina en una crianza oxidativa en botas centenarias. El resultado es uno de los vinos más elegantes originarios de esta mítica localidad gaditana. Fragante y complejo en nariz, y al paladar resulta suave, envolvente, untuoso, complejo pero muy estructurado.

Ideal para disfrutarlo a la hora del aperitivo con unos langostinos de Sanlúcar, unas tortillitas de bacalao o unas zanahorias o papas aliñás. Y si quieres ir más allá, también armoniza a la perfección con gran variedad de raciones como diferentes arroces, ahumados, quesos curados, carnes blancas, pescados azules y platos especiados.

También de Andalucía, aunque en este caso de Málaga, es el origen de la siguiente propuesta. El Botani Sparkling Muscat 2019 de Bodegas Jorge Ordóñez & Co. es uno de esos vinos perfectos para iniciarse en el mundo de los winelovers. Aquí lo encontrarás en su versión espumosa, con los matices tan característicos de la moscatel de Alejandría y con una burbuja fina y persistente. Presenta aromas de hierba de tocador y flores blancas. Paso goloso y envolvente. Resulta muy aromático, sabroso, frutal y fresco.

Además de disfrutarlo solo, está considerado como un vino ideal para una apertura de contrastes con aperitivos como el foie y los quesos fuertes. Por supuesto, también es perfecto para servirlo con tapas de carne asada o guisos, y pasta en salsa de tomate.

Ahora toca el Levante con el espectacular Cava Sutra Brut Reserva 2019 de Bodegas Arráez. Se trata de un cava valenciano que se elabora a partir de las variedades macabeo y chardonnay. Recomendado especialmente para evadirse y disfrutar en la mejor compañía, es un vino espumoso que se caracteriza por ser divertido, fresco, redondo y aterciopelado, de paladar suave y burbuja fina. Su filosofía es muy sencilla, ‘Atrévete, rompe con lo establecido y déjate seducir por este cava’.

Aunque es un cava que resulta ideal para acompañar un largo menú de principio a fin, también es perfecto para acompañar aperitivos a base de quesos, embutidos ibéricos, verduras y ensaladilla. Asimismo, es un imprescindible con pescados y mariscos mediterráneos, y con tapas de diferentes tipos de arroces marineros.


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De vuelta a Andalucía, la recomendación es Sacristía AB Manzanilla 2019, un vino fortificado embotellado por Antonio Barbadillo en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. Antonio Barbadillo creo este proyecto con el objetivo de realizar sacas puntuales de diversas soleras de bodegas sanluqueñas. Esta manzanilla en concreto proviene de una solera de Bodegas Francisco Yuste. Realizan dos sacas anuales y las embotellan sin filtrar ni clarificar. Elaborada con la variedad palomino y criada según el sistema tradicional de soleras y criaderas, tiene un color más dorado debido a que se ha embotellado en rama.

Esta manzanilla es perfecta para acompañar cualquier aperitivo típico sanluqueño y, por supuesto, todo tipo de embutidos ibéricos de bellota originarios de la vecina provincia de Huelva.

De nuevo en Málaga y con el muy singular vino dulce Naturalmente Dulce Nº 1 2018 de Bodegas Jorge Ordóñez. En viejísimos viñedos cultivados en pendientes imposibles crecen los racimos con los que se elabora esta selección especial de moscatel de Alejandría, racimos que se deshidratan en la propia cepa antes de ser cosechados. Una vendimia tardía que ofrece un vino elegante, intenso, potente, envolvente y cálido, marcado por notas frescas de naranja y de especias exóticas.

Se trata de un vino de aperitivo que va bien con platos salados como el jamón, la caña de lomo y todo tipo de embutidos ibéricos. También con canapés y, por supuesto, con foie.

Nuestra ruta nos lleva ahora a Aragón y a la Bodega Viñas del Vero. Se trata de Viñas del Vero Gewürtztraminer 2019, un vino tranquilo que se elabora a partir de la variedad foránea gewürtztraminer. Un blanco de color amarillo intenso y brillante, con destellos verdosos. Ofrece un aroma eminentemente floral, con un fondo de fruta exótica que lo hace embriagador, potente y expresivo. Es un vino amable, sedoso, envolvente y sabroso.

Este es un blanco perfecto para disfrutarlo solo o con todo tipo de aperitivos, sobre todo con foie, con ahumados y salazones, tanto de carne como de pescado, y con quesos grasos. Te sorprenderá con tapas de algún plato picante o exótico.

Ahora nuestro recorrido nos lleva a Castilla y León, en concreto a Valladolid. Aquí, en Cigales, te sugerimos Clarete de Luna 2019, un vino rosado elaborado por Bodegas César Príncipe. Su singularidad reside en que es un clarete a la antigua usanza, es decir, elaborado a partir de la mezcla de uvas tintas y blancas. La proporción para esta añada es de un 80 por ciento de tempranillo y un 20 entre albillo, verdejo y garnacha blanca. De color granada con ribete aframbuesado, es un vino vivo, redondo, sabroso, muy frutal con toques cítricos, de trago largo y hedonista.

Es un rosado perfecto para acompañar todo tipo de aperitivos a base de gambas, pescados azules, como anchoas, y quesos suaves. También es ideal con tapas de diferentes arroces y carnes blancas.

Y, para terminar, nos dirigimos a Villafranca del Bierzo, León. Casar de Burbia Godello 2019 es el primer blanco que, en su día, elaboró Casar de Burbia pero no por ello el más sencillo. La bodega berciana apuesta por la godello en este vino fruto de una viticultura sostenible y con certificación ecológica oficial. Se trata de un blanco de intenso color amarillo paja con reflejos dorados. Criado sobre lías, es muy brillante y limpio, fresco, suave y carnoso.

Se trata de un vino perfecto para acompañar cualquier aperitivo a base de mariscos crudos, cocidos o a la plancha, y pescados, quesos suaves y afrutados, así como con tapas de arroces caldosos, de marisco y de setas.


Foto de Inma · Santiago en Unsplash

Después de todo lo dicho, si hay algo que une a los pueblos que configuran nuestra querida nación, algo con lo que de verdad la mayoría nos sentimos identificados independientemente de nuestras opiniones y creencias, eso es salir a tomar el aperitivo.

Desde la cornisa cantábrica a Andalucía, de la Comunidad Valenciana a Extremadura, de Cataluña a Galicia, y de Madrid a todo el territorio nacional, incluidos los archipiélagos, Ceuta y Melilla, en todos los lugares de España tenemos una cultura de bares muy similar y a la vez muy distinta. Por eso, incluso podría decirse sin temor a equivocarse que el aperitivo es nuestra auténtica fiesta nacional.